PILATES Y BIENESTAR

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El potencial rehabilitador del método Pilates:

El profesional de Pilates es un gran conocedor del movimiento en el cuerpo humano, que colabora con su trabajo para conseguir la recuperación y el bienestar del paciente, manteniendo estrecha comunmicacion con medicos y fisioterapeutas, en los casos de patologias agudas.

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En los últimos años se ha producido un avance en los tratamientos de rehabilitación aplicando los nuevos conocimientos de anatomía, biomecánica, fisiología articular e investigación médica. Nos encontramos ante un nuevo concepto, el “ejercicio terapéutico”.

Se trata de orientar el tratamiento hacia una recuperación funcional consciente a través  del movimiento , orientado hacia  la alineación corporal completa. Es la salud en movimiento.

Cada vez más profesionales de las salud, dan al ejercicio físico la importancia que realmente tiene. Es importante que sepamos transmitir la necesidad de continuar con el ejercicio físico tras la mejora de la patología, y así conseguir un equilibrio muscular con el fin de prevenir nuevas lesiones

Cada vez más profesionales de la salud dan al ejercicio físico la importancia que realmente tiene.

El principal objetivo de la aplicación de la técnica Pilates, es lograr la alineación corporal, la tonicidad eficiente de la musculatura, el control motor y el Movimiento funcional sin dolor.

Esto quiere decir conseguir que las personas con lesiones o patologías del sistema músculo-esquelético puedan moverse normalmente, controlando sus movimientos y fuerzas, sin molestias ni dolor, con sus articulaciones estables y un cuerpo estructuralmente alineado y fuerte.

El Método Pilates es una de las técnicas corporales  más completa e integral que existe en la actualidad.

Consiste en una integración armónica de acondicionamiento físico y control conciente sobre la corporalidad y el movimiento.

La gran similitud existente entre la rehabilitación basada en Pilates con el moderno concepto neuro-mecánico de rehabilitación la convierten en una técnica de plena vigencia y en progresivo desarrollo en esta área.

La base del movimiento normal, sin dolor, que permita todos los rangos de movilidad y el uso de toda la capacidad funcional del sistema músculo-esquelético, está en la correcta alineación postural, la estabilidad del sistema osteo-articular, el balance y tonicidad del aparato muscular, y un eficiente mecanismo de control neurológico denominado control motor.

El sistema de estabilización de las articulaciones de nuestro cuerpo posee tres componentes básicos: una parte activa (muscular); una parte pasiva (osteo-ligamentosa) y una parte controladora que esta a cargo del Sistema Nervioso Central.

Cualquier problema que afecte en forma aislada o simultáneamente a una o a varias partes de este sistema, conducirá inequívocamente a la inestabilidad articular y a la pérdida de la relación normal entre las estructuras anatómicas de una articulación o segmento corporal móvil.

Esta situación, denominada Inestabilidad, que es compensada, en primera instancia, por los complejos mecanismos de control y compensación existentes en nuestro organismo, determinará en un período de tiempo variable de una persona a otra, la aparición de tensiones musculares y ligamentosas asociadas a una pérdida de la relación de cargas en las superficies articulares, lo que desde el punto de vista clínico se traducirá en malestar, dolor, limitación funcional, y cambios anatómicos de las estructuras involucradas, generalmente en este mismo orden de presentación y en forma secuencial, rara vez de aparición simultánea.

Así por ejemplo, la artrosis temprana, las discopatías en la columna vertebral, las tendinitis crónicas, etc. sin duda son favorecidas o provocadas por el desequilibrio en el sistema estabilizador de las articulaciones y constituyen manifestaciones relativamente tardías de un proceso que puede llevar mucho tiempo de evolución en el momento de hacerse sintomático.

El tipo de reeducación motriz al que se orienta nuestro modelo de RECUPERACIÓN basado en el Pilates está fundamentado en el desarrollo de fuerza, elasticidad y tonicidad muscular, sin acortamientos ni tensiones en los músculos, con cero impacto, es decir, sin golpes o movimientos bruscos cortados por interrupciones repentinas, como ocurre por ejemplo en ejercicios con saltos (step, trote, etc.)

El desarrollo de fuerza, tonicidad y flexibilidad sin tensión se basa, en este modelo, en el control conciente del movimiento, la fuerza y la postura con el uso intensivo de un tipo de ejercicio o trabajo muscular, denominado excéntrico. En este tipo de trabajo o activación muscular, el músculo hace fuerza en su estado de elongación, es decir, estirado.

El trabajo muscular excéntrico se logra, en la técnica Pilates, gracias al alto nivel de concentración y control sobre los movimientos que exige la correcta ejecución de la técnica y al uso de implementos dotados de resistencias que ofrecen una tensión variable y dinámica, como la resistencia ejercida por los resortes.  Los resortes desde el punto de vista mecánico tienen un comportamiento muy semejante a los músculos, por lo que podríamos decir que los músculos se ejercitan contra un "igual".

Esto quiere decir conseguir que las personas con lesiones o patologías del sistema músculo-esquelético puedan moverse normalmente, controlando sus movimientos y fuerzas, sin molestias ni dolor, con sus articulaciones estables y un cuerpo estructuralmente alineado y fuerte.

Cuando existe un desarrollo asimétrico y no armónico de los músculos que participan en un movimiento articular, como ocurre en una persona que realiza generalmente los mismos movimientos, utilizando siempre los mismos músculos en detrimento de otros,  algunos músculos "tiran\" más que otros y la articulación pierde su alineación y estabilidad (los huesos se desplazan en posición de reposo, y cuando se mueven lo hacen con una relación anormal entre ellos), estos desplazamientos son a veces mínimos, y no son detectados por el ojo humano, pero los eficientes y precisos mecanismos de control que tiene el cuerpo, si los detectan.

Veamos un ejemplo: cuando utilizamos nuestros brazos habitualmente hacemos fuerza cuando doblamos el brazo, levantamos algo , apretamos algo, etc., y muy rara vez hacemos fuerza cuando lo extendemos, lo que lleva a un crecimiento del bíceps, en destrimento de los músculos de la parte posterior del brazo.

El cuerpo en forma automática intenta neutralizar estas pequeñas \esviaciones\\\\\\\", y hace que algunos músculos comiencen a "tirarr" para tratar de corregir el problema. El músculo que tira termina contracturado y doloroso, ya que no es capaz de generar la fuerza suficiente para neutralizar al músculo que está más desarrollado.

No es capaz de hacerlo cuando sólo es un problema de desbalance muscular y tampoco será capaz de corregir una alteración en la anatomía de la articulación una vez que ésta se ha producido a consecuencia de una inestabilidad mantenida en el tiempo (ej.: discopatía, artrosis, etc.), generándose un verdadero círculo vicioso que lleva al dolor y a la limitación funcional crónica.

Este mismo fenómeno (la tracción mantenida del músculo sobre el hueso donde se fija mediante el tendón) hace que aumente la tensión ejercida sobre los tendones y los predispone a lesiones con facilidad (Tendinitis, Tendinosis)

El trabajo programado de los diferentes grupos de músculos que participan en los movimientos de los distintos segmentos corporales, permite lograr movimientos fluidos, firmes, con articulaciones estables.

Uno de los elementos más importantes en el trabajo de estabilización articular es la co-contracción muscular de agonistas y antagonistas, lo que es otro factor esencial de la rehabilitación basada en Pilates.

La progresiva estabilización de las articulaciones, que significa devolver a las articulaciones su posición y alineación normal, así como normalizar hasta donde sea posible la relación de las estructuras articulares entre sí (separar huesos que estaban muy cerca entre sí por mucha tensión muscular por ejemplo, o alinear articulaciones que están desalineadas por un desarrollo excesivo de un grupo muscular en desmedro de otro), es uno de los pilares de la rehabilitación basada en la técnica Pilates.

Los movimientos y ejercicios se realizan en forma armónica y sincrónica con un importante trabajo de respiración, para lo cual también es fundamental un alto grado de concentración. La participación de la respiración, controlada a voluntad en forma consciente, en el movimiento y la fuerza muscular, no sólo determina niveles óptimos de oxigenación hacia el cuerpo y los músculos, sino además permite alcanzar un alto grado de relajación mental, llegándose en algunos casos a niveles cercanos a los alcanzados durante la meditación profunda.

Cualquier esquema de rehabilitación basado en el Método Pilates comienza por el trabajo de estabilización y fortalecimiento de la región lumbar, y desde ahí se va abordando la estabilidad, alineación y fortalecimiento equilibrado de los otros segmentos corporales, lográndose finalmente la corrección postural y la estabilidad del sistema músculo-esquelético en su totalidad.

El objetivo del movimiento funcional sin dolor se alcanza cuando hemos sido capaces de incorporar a nuestro repertorio inconsciente nuevos patrones de movimiento y postura, más naturales y más eficientes, con articulaciones estables y alineadas con musculatura fuerte, tónica, flexible y balanceada.

 

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